Ella llega a casa, suelta sus cosas y se dirije a prisa a su habitación. Pero no es capaz de llegar, en el pasillo ella se derrumba y deja salir el dolor.
Su cuerpo no aguanta mas, no puede contener la tormenta emocional que le sobreviene y llora... llora como hasta ahora nunca lo ha hecho; llora con el corazón y con el alma hecha pedazos; llora por ella, por él; porque al fin ha comprendido que esta todo perdido, que jamás volverá a estar entre sus brazos, que nunca más se repetirá la historia. Llora porque sabe que no va a cambiar nada, ni ella tampoco porque aunque lo haga no valdrá. Se odia a si misma con todas sus fuerzas por dejar que sus miedos y fantasmas pasados aparecieran y estropearan lo mejor que ha tenido.
Al final consigue llegar a su habitación y abre el cajón donde guarda la foto que ocultó, la coge, la mira mientras las lágrimas caen sobre el cristal y la abraza con todas sus fuerzas sobre su pecho mientras pide perdón y susurra su nombre como un mantra una y otra vez. De repente su móvil suena y ella sabe que es él hablándole, ajeno a lo que esta empezando a ocurrir; ella le responde y tira su móvil a la cama, no quiere que él sepa nada, no quiere que sospeche siquiera lo mas mínimo lo que esta apunto de ocurrir. Llora y clama al cielo, grita al dios ese al que ella dice que no cree el por qué de su sufrimiento y llora hasta que no puede mas. Sabe lo que tiene que hacer, coge un papel y escribe mientras emborrona letras con lagrimas pero no le importa, en el papel, una simple frase. Escucha el móvil pero ella se arma de valor para no contestar.
Se cambia y coge de nuevo la foto, la saca y rompe la parte en la que sale ella, dejando solo la de él; la dobla y la mete en su bolsillo junto a su colgante y algo de dinero, no necesita más nada.
Se limpia la cara, ya tomó la decisión. Se dirige al baño y se desnuda mientras llena su bañera y mientras piensa si no sera mejor eso... seria tan fácil....; se mira al espejo y de repente se ve como esta en realidad... sus ojos reflejan todo lo que siente, si fuesen sabido mirar, a lo mejor todo seria distinto. Se ducha rápido y se vuelve a vestir.
Sabe que va a romper promesas, sabe que es duro pero también sabe que no puede más, que no puede más; que no es llamar la atención, que es sólo lo mejor.
Se lo dice a sus padres, que estará bien, que no se preocupen y entonces coge su móvil y se despide, como siempre, pero esta vez no esa despedida es muy diferente.